miércoles, 25 de diciembre de 2013

Diabetes.

Por si no fuera suficiente el chute de glúcidos que una se mete por estas fechas, debemos sumarle el hecho de que mi carácter se basa en altibajos entre los polos "odio a todo el mundo" y "reparto amor a diestro y siniestro".
Hoy me he levantado de buen humor, algo hiperactiva a causa de la inyección de taza de chocolate y bizcocho de chocolate con chocolate y... creo que llevaba chocolate también; y llevo todo el día feliz, porque tengo la mejor noticia: el Gobierno me da una oportunidad como estudiante. Sí sí, soy becada, y me enteré anoche. La verdad es que es uno de los mejores regalos que te pueden hacer con la situación actual.
Y si a eso le sumas el hecho de que me voy a meter una escapadita para pasar San Valentín con el gordo más gordo de todos los gordos, podemos concluir, que sí, que Feliz Navidad.
Parece ser que el año venidero no resulta tan poco apetecible conforme lo pintaba hacía unos días, y que no sé, que será cuestión de centrarse en que este año pasado no ha sido tan malo al fin y al cabo: pude ver dos veces a la cosa más adorable del mundo, he visto a We The Kings en concierto, a A7X, a Five Finger Death Punch, a Avatar, me pegué una escapadita al Rock Arena, he podido conocer a gente genial que me ha apoyado muchísimo en todos mis proyectos, estoy viviendo con una de las buenas amigas que me quedan... y pues no sé, que aquí estoy, en la mitad de mi grado ya, hacia los 20 y con algún bajón de vez en cuando, pero con muchas ganas de comerme el mundo.
Y bollos y brócoli. Soy adicta a comer bollos y brócoli.

No necesariamente a la vez.

Un día banal contigo equivale al cielo.